“Borrado por completo y en su totalidad” cómo Helene destruyó un pueblo de montaña
El huracán Helene dejó a su paso una devastación sin precedentes en el pequeño pueblo montañoso de Swannanoa, ubicado en el oeste de Carolina del Norte. Con escenas de destrucción que parecían sacadas de una película, los residentes quedaron atrapados en el caos mientras trataban de escapar del desastre.
Desolación en Swannanoa: un pueblo sepultado
El domingo por la mañana, los servicios religiosos en la Primera Iglesia Bautista fueron cancelados. En lugar de sermones y cánticos, los sobrevivientes se reunieron en el estacionamiento de la iglesia, donde abrazos, lágrimas y provisiones esenciales reemplazaron la habitual comunión. La iglesia, ubicada en un raro terreno elevado, se convirtió en un punto de encuentro para quienes lograron escapar de las aguas torrenciales.
Escenas de destrucción se podían ver en todas direcciones: automóviles colgando de las ramas de los árboles cercanos al río Swannanoa, casas que habían sido arrancadas de sus cimientos, destrozadas y depositadas lejos de sus lugares originales. Una espesa capa de lodo cubría las calles, dejando carreteras y viviendas intransitables, como si el pueblo hubiera sido enterrado bajo una capa de barro, al estilo de una Pompeya moderna.
Rescate y supervivencia en medio del caos
Más de dos días después del paso de Helene, las operaciones de búsqueda y rescate seguían en marcha, mientras las sirenas de ambulancias y la Guardia Nacional llenaban el aire. Carreteras secundarias seguían inaccesibles, lo que impedía conocer el destino de muchos residentes y comunidades en este rincón de Carolina del Norte.
Joe Dancy y Jenna Shaw, quienes viven cerca del río Swannanoa, relataron cómo lograron sobrevivir a una de las noches más aterradoras de sus vidas. Al amanecer del viernes, el agua subió más de 1,2 metros en cuestión de minutos, obligándolos a huir junto a su perro y tres gatos. A pesar de los intentos de la Guardia Nacional para rescatarlos, la fuerte corriente lo impidió.
Escapando de una catástrofe sin precedentes
Shaw, de 29 años, recordó que en un momento se encontró flotando en su propia cama. Mientras intentaban llamar al 911 sin éxito, pensaron en refugiarse en el ático, pero rápidamente se dieron cuenta de que si el nivel del agua seguía subiendo, estarían atrapados. Finalmente, con sus gatos en una caja de plástico, salieron al exterior enfrentando la creciente corriente del río.
“Tenemos mucha suerte”, comentó Dancy, de 32 años. “Hubo un momento en que realmente pensamos que no lo lograríamos”.
Un faro de esperanza entre la devastación
Días después del paso del huracán, los suministros apenas comenzaban a llegar a Swannanoa y a otros pueblos afectados. Sin embargo, el domingo, la Primera Iglesia Bautista había logrado reunir suficiente agua y comida para atender a las crecientes filas de personas en busca de ayuda. La esposa del pastor, Melody Dowdy, de 46 años, expresó con esperanza: “Vamos a ser un faro aquí arriba”.
Historias de pérdidas y rescate
Mientras asaba hamburguesas para los sobrevivientes, T.J. Whitt, de 43 años, compartió su propia historia de pérdida. Su casa había sido arrastrada 18 metros por la montaña con su familia adentro. Afortunadamente, lograron escapar con vida y recuperar algunas pertenencias personales importantes como anillos de boda y certificados de nacimiento.
Whitt, con los nudillos ensangrentados tras romper las ventanas de su casa en un intento desesperado por salir, se preguntaba en voz alta qué le deparará el futuro a Swannanoa, su hogar por más de dos décadas. “Tenemos más suerte que muchos aquí”, añadió.
La magnitud de la destrucción que Helene dejó a su paso ha dejado a muchos preguntándose si Swannanoa podrá levantarse de esta tragedia, mientras que las misiones de rescate continúan en busca de más sobrevivientes en esta región aislada de Carolina del Norte.